Mostrando entradas con la etiqueta opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta opinión. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de marzo de 2013

Como gestionamos el estado emocional de los niños

Transcribo del  libro de Eckhart Tolle "Una nueva tierra" el apartado relativo a los niños y su identificación con el cuerpo dolor que me ha parecido muy interesante y útil, creo que uno de los mayores retos ahora es ayudar a gestionar las emociones para que no se conviertan en estados con los que nos identifiquemos el resto de la vida y con todo el sufrimiento que esto conlleva para el que lo vive y sus relaciones. ¡Cuánto cambiaría todo si desde pequeños aprendiéramos a gestionar nuestro dolor !!! y también nuestras reacciones si comprendemos que el por qué de determinados comportamientos y reacciones en lugar de tomarlo de manera personal.

EL CUERPO DEL DOLOR DE LOS NIÑOS
En los niños, el cuerpo del dolor a veces se manifiesta a través del mal humor o el retraimiento. El niño se torna hosco, se niega a relacionarse y puede sentarse en un rincón a chuparse el dedo o abrazado a un muñeco. También se puede manifestar a través de accesos de llanto o de pataletas. El niño grita, se tira al piso o incurre en comportamientos destructivos. El hecho de no conseguir lo que desea puede desencadenar al cuerpo del dolor, y en un cuerpo del dolor apenas en desarrollo, la fuerza del deseo puede ser intensa. Los padres podrán sentirse perplejos sin saber qué hacer y sin poder creer que su pequeño ángel se ha convertido en un monstruo en tan sólo unos segundos. "¿De dónde sale tanta desesperación?" se preguntan. Es, en mayor o menor medida, la participación del niño en el cuerpo colectivo de la humanidad, el cual se remonta al origen mismo del ego humano.
Pero el niño quizás recibió sufrimiento de los cuerpos del dolor de sus padres, de tal manera que estos podrán ver en su hijo el reflejo de lo que hay en ellos. El cuerpo del dolor de los padres puede afectar profundamente a los niños altamente sensibles. El hecho de tener que presenciar la demencia del drama de sus padres les provoca un dolor emocional insoportable, de tal manera que son estos niños quienes llegan a tener cuerpos del dolor muy densos en la edad adulta. Los padres que tratan de ocultar sus cuerpos del dolor no engañan a sus hijos. "No debemos pelear delante de Ios niños", dicen, pero eso sólo significa que mientras conversan educadamente, el hogar está cargado de energía negativa. Suprimir el cuerpo del dolor es extremadamente tóxico, mucho más que dejarlo manifestar abiertamente, y los niños absorben esa toxicidad psíquica, la cual contribuye a acrecentar sus propios cuerpos del dolor.
Algunos niños aprenden acerca del ego y del cuerpo del dolor por la vía subliminal, por el solo hecho de vivir con padres altabmente inconscientes. Una mujer cuyos dos progenitores tenían un ego y un cuerpo del dolor muy fuertes me dijo que cuando sus padres se gritaban y se ofendían, a pesar de amarlos, ella se decía, "estas dos personas están locas. ¿Cómo terminé yo aquí?" Ya tenía la conciencia de la demencia de esa clase de vida. Esa conciencia le ayudó a amortiguar la cantidad de dolor absorbida de sus padres.
Los padres suelen preguntarse cómo manejar el cuerpo del dolor de sus hijos. La primera pregunta, por su puesto, es si están manejando el propio. ¿Lo reconocen dentro de sí mismos? ¿Pueden mantenerse lo suficientemente presentes cuando se activa para poder tomar conciencia de la emoción a nivel de las sensaciones antes de que pueda convertirse en pensamiento y, por tanto, en una "persona infeliz"?
Mientras un niño sufre un ataque del cuerpo del dolor no es mucho lo que podamos hacer salvo estar presentes a fin de no dejarnos arrastrar hacia una reacción emocional y evitar así que el cuerpo del dolor del niño se alimente de ella. Los cuerpos del dolor pueden ser enormemente histriónicos y no hay que dejarse engañar por ellos. No hay que tomarlos muy en serio. Si el cuerpo del dolor se activó por que no se le dio gusto al niño, es preciso no ceder ante sus exigencias. De lo contrario, el niño aprenderá que "mientras más desgraciado soy, mayor es la probabilidad de obtener lo que deseo". Esta es la fórmula para la disfunción posteriormente en la vida. El cuerpo del dolor se frustrará al ver que los padres no reaccionan y seguramente exagerará su ataque un poco más, antes de tranquilizarse. Por suerte, los episodios del cuerpo del dolor suelen ser más breves en la infancia que en la edad adulta.
Conviene hablar con el niño sobre lo sucedido cuando se serene, o al día siguiente. Pero no se trata de hablarle al niño sobre el cuerpo del dolor. Lo mejor es hacerle preguntas como, "¿qué te pasó ayer cuando no podías dejar de gritar? ¿Recuerdas? ¿Cómo te sentiste? ¿Te gustó esa sensación? ¿Tiene nombre eso
hque te sucedió? ¿No? ¿Si pudieras darle un nombre, cómo lo llamarías? ¿Querrías hacer un dibujo para explicar cómo fue? ¿Se durmió? ¿Crees que pueda volver?"
Estas son apenas algunas sugerencias. El propósito de este tipo de preguntas es despertar en el niño su facultad para observar, es decir, su Presencia. De esa manera, el niño aprenderá a no identificarse con el cuerpo del dolor. También conviene que el padre hable con el niño acerca de su propio cuerpo del dolor, en unas palabras que el niño pueda comprender. La próxima vez que el cuerpo del dolor asuma el control del niño, se le puede decir, "ha regresado, ¿verdad?" Se deben utilizar las mismas palabras que el niño utilizó cuando habló al respecto y dirigir su atención hacia sus sensaciones. La actitud del adulto debe ser de interés o curiosidad, en lugar de crítica o condena.
No es muy probable que con eso se pueda frenar al cuerpo del dolor y hasta podrá parecer que el niño ni siquiera escucha. Sin embargo, en el fondo quedará algo de conciencia, incluso durante los momentos en que esté activo del cuerpo del dolor. Con el tiempo, la conciencia se irá fortaleciendo mientras el cuerpo del dolor se debilita. El niño estará desarrollando más Presencia. Un día quizá suceda que sea el niño quien nos señale que nuestro cuerpo del dolor ha asumido el control sobre nosotros.

domingo, 11 de marzo de 2012

Interesante artículo sobre progenitores e hij@s...

EL CASTIGO. Palabra temida, padecida y, también, aplicada por much@s. Dónde está el límite? En este artículo se exponen una serie de ideas y razones al respecto. Cuál es la intención pedagógica (si la hay), hacia el menor, de dicha práctica? Cuál es la correcta praxis con estas generaciones del mañana?
La comunidad educativa abarca muchas variables: están los progenitores, los profesores, los amigos, las relaciones del día a día, el ambiente... seguido de un largo etcétera que merece ser igualmente tenido en cuenta y analizado. Del mismo modo, estas variables no son estrictas ni fijas ni mucho menos siempre son iguales, por lo tanto creo que debemos detener la velocidad a la que circulamos hoy en día, sentarnos en un banco y reflexionar al respecto.

martes, 6 de marzo de 2012

Un poco más de alternativas educativas...

Soy maestro de inglés y no deseo la inexistencia de escuelas públicas como espacios donde se imparta la Educación. Sin embargo, considero que otras posibilidades pueden coexistir sin ningún problema. Una de éstas es el "homeschooling" (haciendo click aquí o aquí podremos acceder a dos webs relacionadas con este tema), la Educación en casa. Al igual que debemos poder escoger la confesión que queramos (o la "aconfesión", como es mi caso), debemos poder escoger, en parte, el tipo de Educación que más deseemos.

Dentro de la Educación alternativa, también encontramos ejemplos de Escuela libre, como "Paideia" (en Mérida), "La Escuelita", en Valladolid, "Alavida", en Madrid o "Summerhill" (modelo procedente de Inglaterra), donde se prioriza la enseñanza desde el punto de vista de la propia persona, desarrollando "adaptaciones curriculares" de verdad.

También encontramos ejemplos de Educación alternativa para adultos, como "La Prospe" o "Xarxa d'Universitats Lliures".

Todos estos proyectos se apoyan en las teorías y experiencias de numerosos autores como Alexander Sutherland Neill, Paulo Freire, Iván Illich, Rudolf Steiner, Montesori, Arno Stern, los Wild... así como en el conocimiento de experiencias anteriores como las escuelas racionalistas o los ateneos libertarios de principios del siglo pasado, así como la Institución Libre de Enseñanza.






viernes, 23 de diciembre de 2011

Tutelas.

Asistí la semana pasada como oyente a una charla - mesa redonda que trataba sobre hacia donde va encaminada la educación. No se titulaba con esas palabras pero iba en esa línea. Fue interesante escuchar los diversos puntos de vista que se expusieron frente a los cuales mi postura no está del todo definida. Sigo sin tener respuestas claras a ello, pero quería hacer ejercicio de reflexión frente a este tema, ya que, quizá sólo quizá, entre todes podremos plantear distintas visiones que ayuden a encontrar un camino o dos o los que sean precisos en esta época tan revolucionada que estamos viviendo.

Uno de los temas que estaban reclamando era la supremacía de la tutela de los menores que tiene el Estado frente a los padres. Hay que decir, que parte de los ponentes de esta charla defienden el homeschooling como método de formación de los pequeños en contraposición de las escuelas.

Y lo que me pregunto es esa visión de posesión de los individuos Padres Vs. Estado.

Desde que me quedé embarazada por primera vez, siempre me planteé mi maternidad como una responsabilidad, pero no como una posesión. Defiendo los intereses de mi pequeño mientras él no esté capacitado por simple cuestión de inmadurez e inexperiencia... pero jamás pierdo de vista que su vida es suya. Por mucho que se le inculquen ciertos esquemas o valores, al final la última palabra, las decisiones que vaya a tomar, son suyas. Él no es mi hijo en el aspecto que él sea mío, de mi propiedad. Y mi labor es acompañarle siempre que él quiera como guía por el mundo. Por el momento sigue queriendo. :)

Con lo poco o mucho que sé de leyes, el planteamiento de tutela que esgrime el Estado es solidario. La Constitución está redactada bajo las premisas de libertad y solidaridad. (Ojalá que se respetase la Carta Magna en su totalidad... pero éso, es otra historia). Y si el Estado ve que la integridad y los intereses de un menor quedan seriamente comprometidos por las acciones de sus progenitores, interviene para intentar proporcionar a ese menor una vida digna, equilibrada, armoniosa. Si bien es cierto que el sistema en el que estamos inmersos hace aguas por todas partes, ese planteamiento primigenio no me parece tan maquiavélico.

Pero esta entrada no trata de demonizar tampoco el sistema homeschooling. Hay muchos proyectos, muchas técnicas que se pueden compatibilizar con la escuela. Refuerza los vínculos afectivos entre los padres y sus retoños, estimula su curiosidad por el mundo, sus ganas de trabajar por mejorarlo (yo de mayor quiero ser… ¡bombero! Por poner un ejemplo), su creatividad, su espíritu crítico. Su autonomía e independencia.

Soy de la opinión que hay que trabajar duro para cambiar las cosas. Para enmendar aquello que está mal y transformarlo en algo mejor, en algo bueno. Pero eso, no se cambiará de la noche a la mañana ni tampoco es mejor eliminar las cosas de frentón porque ya no se crea en ellas, porque ya no son válidas.

Se requiere de esfuerzo. De pensar y contrastar informaciones de multitud de fuentes diversas, de constancia, de fuerza. De humildad. Porque nadie está en posesión de la verdad y la situación de hartazgo a veces nos hace obcecarnos en una postura determinada. También a veces se requiere incluso de valor para plantar cara y decir alto y claro que los límites se están cruzando y no se puede seguir así.

Sí. Mi hijo está escolarizado y lo estará mientras esté en edad de recibir educación obligatoria. ¿Por qué? Porque creo que si bien el sistema educativo está muy mal planteado en cuanto a formas y contenidos, si le retiro del sistema le estaría restando oportunidades de futuro que él pueda obtener, ya sea socialmente, ya sea laboralmente e incluso emocionalmente. Y eso, por mucho que me pueda parecer atractiva la forma de vida de los padres como educadores únicos permanentes que esgrime el homeschooling, es una razón de peso muy fuerte como para no hacerlo.

Creo que podemos cambiar el rumbo y mejorar la escuela. Sólo hace falta que nos sentemos a hablar... y a trabajar.