viernes, 23 de diciembre de 2011

Tutelas.

Asistí la semana pasada como oyente a una charla - mesa redonda que trataba sobre hacia donde va encaminada la educación. No se titulaba con esas palabras pero iba en esa línea. Fue interesante escuchar los diversos puntos de vista que se expusieron frente a los cuales mi postura no está del todo definida. Sigo sin tener respuestas claras a ello, pero quería hacer ejercicio de reflexión frente a este tema, ya que, quizá sólo quizá, entre todes podremos plantear distintas visiones que ayuden a encontrar un camino o dos o los que sean precisos en esta época tan revolucionada que estamos viviendo.

Uno de los temas que estaban reclamando era la supremacía de la tutela de los menores que tiene el Estado frente a los padres. Hay que decir, que parte de los ponentes de esta charla defienden el homeschooling como método de formación de los pequeños en contraposición de las escuelas.

Y lo que me pregunto es esa visión de posesión de los individuos Padres Vs. Estado.

Desde que me quedé embarazada por primera vez, siempre me planteé mi maternidad como una responsabilidad, pero no como una posesión. Defiendo los intereses de mi pequeño mientras él no esté capacitado por simple cuestión de inmadurez e inexperiencia... pero jamás pierdo de vista que su vida es suya. Por mucho que se le inculquen ciertos esquemas o valores, al final la última palabra, las decisiones que vaya a tomar, son suyas. Él no es mi hijo en el aspecto que él sea mío, de mi propiedad. Y mi labor es acompañarle siempre que él quiera como guía por el mundo. Por el momento sigue queriendo. :)

Con lo poco o mucho que sé de leyes, el planteamiento de tutela que esgrime el Estado es solidario. La Constitución está redactada bajo las premisas de libertad y solidaridad. (Ojalá que se respetase la Carta Magna en su totalidad... pero éso, es otra historia). Y si el Estado ve que la integridad y los intereses de un menor quedan seriamente comprometidos por las acciones de sus progenitores, interviene para intentar proporcionar a ese menor una vida digna, equilibrada, armoniosa. Si bien es cierto que el sistema en el que estamos inmersos hace aguas por todas partes, ese planteamiento primigenio no me parece tan maquiavélico.

Pero esta entrada no trata de demonizar tampoco el sistema homeschooling. Hay muchos proyectos, muchas técnicas que se pueden compatibilizar con la escuela. Refuerza los vínculos afectivos entre los padres y sus retoños, estimula su curiosidad por el mundo, sus ganas de trabajar por mejorarlo (yo de mayor quiero ser… ¡bombero! Por poner un ejemplo), su creatividad, su espíritu crítico. Su autonomía e independencia.

Soy de la opinión que hay que trabajar duro para cambiar las cosas. Para enmendar aquello que está mal y transformarlo en algo mejor, en algo bueno. Pero eso, no se cambiará de la noche a la mañana ni tampoco es mejor eliminar las cosas de frentón porque ya no se crea en ellas, porque ya no son válidas.

Se requiere de esfuerzo. De pensar y contrastar informaciones de multitud de fuentes diversas, de constancia, de fuerza. De humildad. Porque nadie está en posesión de la verdad y la situación de hartazgo a veces nos hace obcecarnos en una postura determinada. También a veces se requiere incluso de valor para plantar cara y decir alto y claro que los límites se están cruzando y no se puede seguir así.

Sí. Mi hijo está escolarizado y lo estará mientras esté en edad de recibir educación obligatoria. ¿Por qué? Porque creo que si bien el sistema educativo está muy mal planteado en cuanto a formas y contenidos, si le retiro del sistema le estaría restando oportunidades de futuro que él pueda obtener, ya sea socialmente, ya sea laboralmente e incluso emocionalmente. Y eso, por mucho que me pueda parecer atractiva la forma de vida de los padres como educadores únicos permanentes que esgrime el homeschooling, es una razón de peso muy fuerte como para no hacerlo.

Creo que podemos cambiar el rumbo y mejorar la escuela. Sólo hace falta que nos sentemos a hablar... y a trabajar.

1 comentario:

  1. Si bien es cierto que el Sistema Educativo tiene sus aciertos y sus "no tan aciertos", sí proporciona algo más que lo que la familia puede dar: la conexión con otras personas, el hacer amig@s, el conocer otras realidades, etc.No obstante,el llamado "homeschooling" tiene también sus propias ventajas e inconvenientes:permite a l@s niñ@s aprender con lo cercano (ojo,esto también puede verse como algo negativo,pues tendrán menos ocasiones para enfrentarse a problemas ajenos y novedosos al ambiente familiar).No he tenido constancia del homeschooling hasta hace relativamente poco,pero sí considero que las instituciones educativas no tienen por que ser el único método por el que una persona consiga su graduado escolar.
    En cualquier caso,es un tema complicado que merece un amplio y profundo estudio,analizando todas las variables y factores que influyen en la Educación,para que puedan ser compatibles tanto la Enseñanza escolar como la Enseñanza no escolar...

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